Dom. Feb 5th, 2023

LADRILLO OBRA ARTESANAL

Por: María del Carmen Figueroa Soto

El proceso conlleva esfuerzo, dedicación, cuidados, y bastante trabajo.

Bacoachi, Sonora a 10 de octubre de 2021.- Apenas asoma el sol cuando Carlos y Javier se preparan para sus labores, la cual inicia con la preparación de unos deliciosos tacos y agarrar camino hacia el campo, es ahí donde la obra artesanal los espera.

La jornada inicia a pico y pala para reunir la tierra necesaria que será utilizada en la fabricación del codiciado ladrillo, después hay que limpiar y emparejar el área (llamados coloquialmente patios), donde se colocaran dentro de moldes, esto apenas inicia…

Se remoja la tierra y a la mañana siguiente le entran descalzos, pantalón arremangado y a pisonearla, el proceso es continuo hasta lograr que la calidad de la tierra quede en su punto para iniciar con el moldeo, es necesario que esta se encuentre en un estado óptimo.

Sigue el proceso al pasarla a los moldes previamente fabricados por ellos y en algunos casos por el carpintero del pueblo, todo ello a la medida que requiere el ladrillo, siendo esta de: 3 y ½» de grosor por 6» de ancho y 15 ½» de largo. los moldes reciben la caricia del sol e inicia el proceso de secado, hay que esperar a que estén listos y para ello son expertos en supervisarlos.

Al día siguiente:

Toca desorillar, raspar y encadenar, para después ir acomodando las piezas en lo que será contemplado como el horno.  La pila aumenta se colocan estratégicamente un aproximado de 5,000 piezas de ladrillo.

Ahora toca ir por unos viajes de leña para encender el horno…

Lo forman y lo forran con una capa de ladrillo y lodo, lo encienden y ahora toca estar pendientes de que la lumbre se mantenga encendida, el proceso dura de 36 a 40 horas de vigilia continua.

Se escucha fácil su preparación, solo que son pocos los que la aguantan, la labor es ardua y el precio realmente muy accesible $8,00 (ocho pesos por pieza), eso en el poblado de Bacoachi, para una obra artesanal de mucha utilidad, pues sirve no solo para construir una casa, sino para bardas, hornillas y varios usos más.

Fue su padre Francisco Soto Romero (+) quien legó a sus hijos el oficio de ladrillero, hombre recio y trabajador que dominó varias labores más, siendo ejemplo de supervivencia y de como trabajar las tierras para bien de los demás.

Encargados del proceso y venta de ladrillo:

Francisco Javier Soto Valdez

Carlos Fernando Soto Valdez.