Jue. Jul 7th, 2022

Tepic, Nay. Con la Marcha por la Dignidad de los Nuestros, una exposición con fotografías frente a la sede del Poder Ejecutivo estatal, y el pase de lista con los nombres de muchas personas desaparecidas, se recordaron, hoy 22 de junio en Tepic, los cinco años de la formación del Colectivo Familias Unidas por Nayarit.

Poco más de un centenar de personas en columna de tres en fondo, acompañadas algunas por infantes en carriolas, pero todas familiares de nayaritas que están desaparecidos desde el 2017, desfilaron por la avenida México desde la fuente de la Hermana Agua hasta la sede del Gobierno estatal.

Portando fotos y vistiendo playeras impresas con los rostros de sus familiares desaparecidas, el contingente formado en su mayoría por mujeres, conmemoró un año más de vida del principal colectivo en la entidad, que tiene como objetivo principal la búsqueda de quienes se desconoce su paradero, por haber sido víctimas de la delincuencia organizada en Nayarit, durante los gobiernos del priísta Roberto Sandoval Castañeda y el panista Antonio Echevarría García.

La marcha silenciosa custodiada en su trayecto por patrullas y motociclistas uniformados para resguardar su seguridad, del flujo vehicular que no fue interrumpido durante su trayecto de varias cuadras, llegó a la plaza Bicentenario donde ya estaba una galería de imágenes, muestra ejemplo de los cientos de personas desaparecidas en la entidad en las pasadas dos administraciones estatales.

María y Gladis, madre y hermana de quien hace tres días ya cumplió su cuarto año como desaparecido, narraron para La Jornada, detalles del largo peregrinar en el océano de excusas y pretextos de las autoridades, que inició precisamente a los pocos minutos que literalmente sacaron de su domicilio a su familiar sujetos armados, y de inmediato llamaron para pedir auxilio al número de Emergencias 9-1-1, de aquel martes 18 de junio de 2017.

Desde entonces, la firme esperanza de dar con el paradero de quien nunca tuvo algún problema legal, pero «que pecó de confiado con la gente», a decir de sus familiares y de los muchos amigos y conocidos, es el único motor que impulsa a su padre médico veterinario jubilado del gobierno federal, a insistir y persistir ante la Fiscalía General de la República para que no cierren ni concluyan la búsqueda de su hijo al que sus captores le permitieron avisar que «era un asunto de dinero y que no dieran aviso a las autoridades», en la última vez que que escucharían la voz, desde su propio celular, del empresario de la construcción, que dejó en la orfandad a tres hijos.